sábado, 30 de agosto de 2014

Actividad N°1 - Grupos 1°1 y 1°2

Lectura / Resumen

Coloquio de los perros
(Fragmento)

Perros del Hospital de La Resurrección  que está en la ciudad de Valladolid, fuera del Puerto del Campo.

Cipión – Berganza, amigo: Dejemos esta noche el hospital en guarda de la confianza, y retirémonos a esta soledad, para no ser sentidos.
Berganza – Cipión, hermano: Óyote hablar, y sé que te hablo, y no puedo creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de la naturaleza.
Cipión – Así es la verdad Berganza, y viene a ser mayor este milagro en que no solamente hablamos, sino que hablamos con discurso.
Berganza – Bien es verdad que en el discurso de mi vida he oído decir grandes prerrogativas nuestras; tanto, que parece que algunos han querido sentir que tenemos un natural distinto, tan vivo y tan agudo en muchas cosas, que da indicios y señales de faltar poco para mostrar que tenemos un no sé qué de entendimiento.
Cipión – Lo que yo he oído hablar y encarecer es nuestra mucha memoria, el agradecimiento y gran fidelidad nuestra; tanto que nos suelen pintar por símbolo de la amistad.
Berganza – Bien sé que ha habido perros tan agradecidos, que se han arrojado con los cuerpos de los difuntos de sus amos en la misma sepultura. Otros han estado sobre las sepulturas donde estaban enterrados sus señores, sin apartarse dellas sin comer, hasta que se les acababa la vida.
Cipión – Ansí es, pero bien confesarás que ni has visto ni oído decir jamás que haya hablado ningún elefante, perro, caballo o mona, por donde me doy a entender que nuestro hablar tan de improviso cae debajo del número de cosas que llaman casos maravillosos.
Berganza – Desde que tuve fuerzas para roer un hueso, tuve deseos de hablar para decir cosas que depositaba en la memoria. Pero ahora que me veo enriquecido con este divino don del habla, pienso gozarle y aprovecharme dél lo más que pudiere. Ten paciencia y escucha por su orden mis sucesos, que así te darán más gusto. Yo me hallaba bien con el oficio de guardar ganado por parecerme que comía el pan de mi sudor y trabajo, y que la ociosidad, madre de todos los vicios, no tenía que ver conmigo. Las noches no dormía porque acudía primero que los otros perros a la parte que me señalaban que estaba el lobo: Corría los valles, escudriñaba los montes, desentrañaba las selvas, saltaba barrancos, cruzaba caminos, y a la mañana volvía al hato, sin haber hallado al lobo, cansado, hecho pedazos. Y hallaba igual o una oveja muerta, o un carnero degollado y medio comido por el lobo. Desesperábame de ver cuán poco servía mi mucho cuidado y diligencia. Venía el señor del ganado; salían los pastores a recibirle con las pieles de la res muerta; culpaba a los pastores por negligentes y mandaba a castigar a los perros por perezosos. Llovían sobre nosotros palos y sobre ellos reprehensiones. Y así un día viéndome castigado sin culpa, determiné de mudar estilo, no desviándome a buscar al lobo, como tenía costumbre, lejos del rebaño, sino estarme junto a él. Agachéme detrás de una mata, pasaron los perros, mis compañeros, y desde allí, vi que dos pastores asieron uno de los mejores carneros y le mataron, de manera que verdaderamente pareció a la mañana que había sido su verdugo el lobo. Quedé suspenso cuando vi que  los pastores eran los lobos, y que despedazaban el ganado los mismos que lo habían de guardar. Al punto hacían saber a su amo la presa del lobo, dábanle el pellejo y parte de la carne, y comíanse ellos lo más y lo mejor. Volvía a reñirles el señor y volvía también el castigo de los perros.  No había lobos; menguaba el rebaño, quisiera yo descubrirlo pero hallábame mudo. Determiné dejar aquel oficio, aunque parecía tan bueno, y escoger otro, donde por hacerle bien, ya que no fuese remunerado, no fuese castigado.
                                                                                                Miguel de Cervantes Saavedra

1.      Lee atentamente el fragmento y busca las palabras cuyo significado desconozcas.
2.      Nombra a los personajes que intervienen en este diálogo.
3.      ¿Sobre qué temas hablan?
4.      Resume con tus palabras la historia de Berganza.

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