LA
MARIHUANA
Es el nombre
con el que en nuestra región se conoce a la planta cuyo nombre científico es
CANNABIS SATIVA; en otros lugares se le conoce como Marijuana, Cáñamo,
Maconhia, etc. Algunos autores la consideran “la droga más antigua del mundo”;
ya la conocían los Fenicios, los Árabes y otros pueblos orientales. Los
primeros estudios fueron hechos por los investigadores que en 1798 acompañaban
a Bonaparte en Egipto. La planta es originaria de Asia y posee ambas variantes,
macho y hembra. La primera es de vida más corta ya que luego de la polinización
se marchita aceleradamente; es muy resistente y se ha adaptado prácticamente a
todas las latitudes. Generalmente la planta alcanza una altura promedio de dos
metros, tiene tallo acanalado y hojas compuestas con un número de hojuelas
siempre impar. Esta planta aún se cultiva en algunas zonas del mundo,
destinándose lícitamente el uso de su fibra para la fabricación de cuerdas,
bolsos, etc.; sus semillas se destinan a la alimentación de aves y a través de ciertos
procesos también se le extraen aceites para uso industrial. En algunas partes
de la India y
del África se preparan alimentos con ciertas partes del vegetal. Pero lo grave
de la marihuana, es que su principal motivo de difusión es el uso indebido que
hacen de ella un gran número de personas.
Esta sustancia
es una droga natural y alucinógena. La modalidad de consumo más común es
fumando la picadura del vegetal, sean cigarrillos caseros o en pipas. Los efectos pueden ser a nivel psíquico o
físico, según correspondan a una intoxicación aguda o crónica, según sea el
tiempo de acción y la concentración del principio activo. Psicológicamente los
efectos pueden ser de calma e introspectiva euforia o de aumento de la
sociabilidad del usuario, que en algunos casos se empalma con interminables
discusiones sobre asuntos superficiales. Esta sustancia por lo general causa
dispersión. La percepción del propio yo y del mundo exterior es aumentada y al
mismo tiempo distorsionada. Profundos pensamientos brotan a la mente y el
consumidor tiene la impresión de haber hecho importantes descubrimientos, que
generalmente se muestran irrelevantes después de disipados los efectos de la
droga. Estos pensamientos se suceden en varios niveles simultáneamente, lo cual
siempre lleva a la confusión y a la incapacidad para coordinar ideas. Todo
parece motivo de risa y suelen aparecer verdaderas crisis interminables de
carcajadas. Las “lagunas mentales”
son frecuentes así como la pérdida de la noción de tiempo y espacio.
Los efectos comienzan
a aparecer en el usuario a los pocos minutos del consumo y pueden permanecer en
períodos entre dos y ocho horas. Al comienzo el consumidor experimenta una
sensación de bienestar y euforia, de excitación intelectual con aumento de la
sensibilidad de los sentidos y de exageración de los sentimientos. En el plano
somático aparecen indistintamente taquicardia, dilatación de pupilas,
sudoración profusa y enrojecimiento de los ojos.
En una segunda
etapa comienzan a manifestarse en el individuo ilusiones y alucinaciones,
principalmente visuales y auditivas, hay desorientación y reacciones delirantes
que pueden determinar actos contra sí mismo o bien reacciones de violencia y
agresividad hacia terceros. El desplazamiento de la persona es anormal,
semejante a la de la marcha del ebrio, con falta de equilibrio e inseguridad en
los pasos.
A todo lo
anterior continúa un estado de éxtasis y calma, con reposo profundo, para pasar
a un estado de sueño que pone fin a la embriaguez, acompañada usualmente por
cefaleas y psicosis de distintos orígenes y características.
En resumen,
sobre la sintomatología psíquica aguda de la intoxicación canábica, podemos
señalar que la variabilidad de los efectos es extrema, no solamente en función
de la dosis y de un individuo a otro, sino incluso en un mismo individuo; los
caracteres del consumidor, su cultura y su entorno pueden modificar
notablemente los síntomas. De todos modos, en consumidores crónicos, pueden
aparecer efectos psiquiátricos como el denominado síndrome amotivacional, que
consiste en el rechazo al esfuerzo, al trabajo; en el alejamiento de la
realidad y una desocialización progresiva que conduce a modos de vida
marginales.
La marihuana provoca cierta tolerancia: Se ha
demostrado que la gran mayoría de los adictos a drogas fuertes se iniciaron en
su enfermedad por medio del consumo de marihuana. Estudios recientes indican
cierta relación entre el consumo de esta droga y las alteraciones del sistema
inmunológico de los usuarios: ciertas enfermedades como el HERPES o el SIDA
(por ahora incurables) se agravarían en esta situación, al disminuir las
defensas orgánicas. Además, y al igual que el cigarrillo, provoca problemas
respiratorios, enfisemas, etc.
USO INDEBIDO DE DROGAS - PREVENCIÓN
Crio. Gral. Felipe Sergio Cañete
Of. Ppal. Cecilio Rúben Benítez
Agosto, 1995
Actividades:
1.
Busca en el diccionario las palabras cuyo significado
desconozcas.
2.
Numera los párrafos.
3.
Subraya la idea principal de cada uno de ellos.